El ruido electoral ha generado turbulencias en el tipo de cambio. El valor del dólar, en todas sus variedades existentes en la Argentina, percibe la cobertura que realizan algunos agentes económicos frente a un contexto de incertidumbre por el cambio de la conducción política e institucional en el país. Y la frase que más se ha escuchado, durante la última semana, fue la de corrida cambiaria. La corporizó el Gobierno al denunciar una campaña para que se dispare el valor de la divisa estadounidense. La aceptó el mercado, pero negando operaciones en tal sentido, aunque el valor del dólar ha transcurrido en fluctuaciones que tornan difícil hacer futurología acerca de cuánto estará después de las PASO o de las elecciones generales de octubre.

Los controles cambiarios en la plaza financiera se mantienen como una manera de que el Gobierno siga controlando el tipo de cambio, lo que -en cierta medida- ha restringido el volumen de negocios. Ese control se sostiene en base a trabas a las importaciones y a la compra de divisas, con el fin de evitar fuga de capitales. En un año electoral, el país sigue en cesación parcial de pagos al desobedecer un fallo de la justicia de Estados Unidos, consigna un cable de la agencia internacional Reuters. Este es otro factor que incide sobre la política cambiaria.

Según Jorge Todesca, director de Finsoport, “no hay corrida cambiaria, sino turbulencia con el dólar por temor de la gente a que haya una devaluación y se vaya a descapitalizar”. A su entender, en el alza de los últimos días de la divisa norteamericana “influyó la posibilidad de que se declarara ilegal las operaciones de ‘contado con liqui’”.

Para el director de Analytica, Rodrigo Álvarez, el dolar “blue” sube debido a la incertidumbre electoral, las dudas generadas por cuestionamientos a algunos tipos de operaciones y a la relación entre circulante y nivel de reservas. “A los argentinos les gusta llegar con ahorros dolarizados. Esto siempre se ve en períodos electorales”, indica.

El dólar está en el centro de la escena: el blue pasó de $ 12,60 a $ 14,20 y la brecha respecto del tipo de cambio oficial volvió a aumentar de 39% a 55%. La volatilidad cambiaria retornó y podría poner en riesgo la estabilidad financiera, puntal clave de la actual estrategia económica electoral del gobierno, advierte Economía & Regiones.

Según la consultora, la escalada se dio en el marco de un pedido de la Procelac para declarar ilegal el “contado con liqui”. Para peor, el organismo admitió que el nuevo sistema de inteligencia de la AFI se utilizaría para “fiscalizar y prevenir maniobras financieras” de contado con liqui. Sin embargo, el pasado martes se conoció que la Corte Suprema rechazó este recurso contra el “contado con liqui”. Así, se alejaron los temores sobre un salto adicional del blue y la brecha. No obstante, resalta Economía & Regiones en su último reporte semanal, hay que tener en claro que la estabilidad financiera no fue la regla sino la excepción del segundo mandato de Cristina Fernández. “De hecho, el cepo cambiario fue la primera medida económica de este segundo mandato”, indica.

Con el cepo surgieron varios dólares paralelos (tarjeta, ahorro, blue, etc.) y brechas cambiarias que contribuyeron a la inestabilidad financiera. El dólar oficial se encareció 112% (de $ 4,30 a $ 9,12) y la inflación minorista (IPC Congreso) fue 149,6%. Paralelamente, las reservas cayeron de U$S 47.000 millones (sin maquillaje) a U$S 33.000 millones (con maquillaje). El dólar blue pasó de $ 4,40 a $ 14,20 y la brecha cambiaria subió, en promedio, de 24% (2012) a 60% (2013); 54% (2014) y 55% (actual). Aunque tocó un techo de 100% (2013) y 87% (2014), enumera E&R.

En este marco, lo más probable es que la volatilidad vuelva a estar en el centro de la escena de aquí a fin de año. La brecha cambiaria fluctuaría en torno a 40% y 65%, dice la consultora.

El Gobierno intentará por todos sus medios que el dólar blue y la brecha no se disparen y utilizará todos los (usuales) instrumentos a su disposición para evitarlo. O sea, hay que esperar más cepo, más trabas a las importaciones, más maquillaje de reservas y más endeudamiento. Es más, probablemente se siga vendiendo más dólar ahorro intentando estimular la oferta de divisas en el mercado paralelo para bajar el blue y la brecha. Aunque, si hay una caída de la demanda de dinero y la gente comienza a querer menos pesos y más dólares, la venta de dólar ahorro puede perder eficacia para contener al blue y su brecha, observa el reporte.

En definitiva, el “camino” hacia diciembre no será lineal, sino volátil, con “subas y bajas”. Aunque no se espera un escenario de “explosión”, la tendencia del dólar blue y su brecha será alcista, porque dependerá de los fundamentos macroeconómicos, basados en la política fiscal y monetaria, finaliza Economía & Regiones.